miércoles, 13 de septiembre de 2017

"Delirio", por Laura Restrepo.


Un hombre regresa a casa después de un corto viaje de negocios y encuentra que su esposa ha enloquecido completamente. No tiene idea de qué le pudo haber ocurrido durante los tres días de ausencia, y con el fin de ayudarla a salir de la crisis empieza a investigar, sólo para descubrir lo poco que sabe sobre las profundas perturbaciones escondidas en el pasado de la mujer que ama.

Narrada con talento y emoción, la historia principal de esta novela se fragmenta en otras que se anudan a través de personajes llenos de matices. la autora muestra en esta obra una energía narrativa fuera de lo común, en donde el suspense se mantiene hasta un final esperanzador que cierra una hermosa novela, bien construida, mejor contada y brillantemente desarrollada.



El delirio de Agustina vivía ya en ella mucho antes de que su marido la encuentre, muda y enloquecida, en una habitación de hotel. Su locura empezó antes de nacer, ya en la mente del abuelo Portulinos; y se cuajó a la sombra de la figura gigantesca de un padre riguroso y estricto y de una madre que asiste impertérrita a un catálogo inacabable de mentiras y falsedades. "Delirio" no es sino el compendio de secretos que cada familia bien barre y guarda bajo la alfombra. Pero contado como pocas veces lo hemos leído. Ahí reside su valor, y eso es lo que la convierte en una de mis mejores lecturas de estos últimos meses.

"Mentira mata mentira, dime si no es como para volverse loco."

Laura Restrepo se vale de una narrativa tremendamente densa para contarnos "Delirio". Y cuando digo "muy densa", lo digo en serio. En las más de trescientas páginas que la conforman, no hay una sola subdivisión en capítulos, y los párrafos se extienden a lo largo de varias páginas sin pausas. Los diálogos no se señalan en el texto a través de guiones o separaciones de ningún tipo, sino que nacen allá donde van a caer y se señalizan si acaso con una mayúscula. A eso hay que sumarle una sintaxis compleja, llena de oraciones yuxtapuestas, enumeraciones y localismos, y un vocabulario a ratos exuberante, a ratos barriobajero y sucio. Y como guinda del pastel, una alternancia de voces narrativas, que a su vez hacen uso indiscriminado de la primera, la segunda y la tercera persona; y que no vienen marcadas en modo alguno, por lo que es cosa tuya, lector, adivinar quién habla y en qué momento lo hace.

"Yo mientras tanto pensaba en ti, que es lo que hago cuando no quiero pensar en nada, le dice el Midas McAlister a Agustina, digamos que me fascina la textura que adquieres en el recuerdo, lisa y resbaladiza y  sin responsabilidades ni remordimientos, algo así como acariciarte el pelo, la pura sabrosura de acariciarte el pelo siempre y cuando eso pudiera hacerse sin consecuencias, mala pasada nos jugó Dios con eso de que una cosa lleva a la otra hasta que se forma la endiablada cadena que no para, te juro que el infierno debe ser un lugar donde te encierran con tus consecuencias y te obligan a lidiar con ellas."

Y así, entonces, ¿cómo consigue una lectora media, del montón, como yo, disfrutar de una lectura como esta de una forma tan brutal? Pues porque del mismo modo que la Restrepo se emplea escribiendo, también lo hace dándole vida a sus personajes. Y consigue que cada cual tenga su particular forma de expresarse, para que el lector no necesite nada más para ubicarle. Se alternan las voces de Aguilar, ese marido pusilánime, falto de empaque, que despierta en el lector pena y repulsión a partes iguales; la voz del Midas McAlister, con su complejo de niño pobre y la ternura con que se dirige a Agustina, pues sólo se dirige a ella cuando habla; el abuelo Portulinus, con la cabeza llena de música y ruido; la propia Agustina, de vuelta a su niñez, recordando las visiones y las ceremonias que llevaba a cabo con su hermano pequeño. Ya veis, una galería amplia de personajes, cada uno con su propia historia que se entrelaza con la de los otros, o se mete dentro o la provoca desde otro tiempo y otro lugar.

Como telón de fondo, una Colombia tomada por el negocio del narcotráfico, en la que Pablo Escobar ordena y manda. Sin excesivas alusiones, la autora logra meternos de lleno en un país azotado por la droga, las revueltas estudiantiles y la corrupción política, y aunque no se explicita la época, es fácil deducir que nos hallamos en los ochenta, en pleno auge del Cartel de Medellín. A través de los continuos saltos temporales, no sólo ahondaremos en los entresijos de los Londoño, sino también en los de un país largamente castigado en las tres últimas décadas del siglo XX.

Me ha recordado el estilo de Laura Restrepo, tanto en la forma como en el uso particular del realismo mágico, al de la española Cristina López Barrios, cuyas novelas siempre me han conquistado. Ambas escriben como si les desbordara la historia que quiere contar, y algún lector se puede sentir apabullado o incómodo ante ese uso del lenguaje tan exuberante. Pero es cierto que la historia, ese delirio de Agustina, te atrapa y te obliga a indagar en su origen.

En definitiva, si sois de los que os dejáis atrapar con las sagas familiares, si os gusta el realismo mágico, si os quedasteis con ganas de más "Cien años de soledad" (me perdonen los puristas la comparación pero mi mente es así, y hace estas asociaciones), o si simplemente os apetece arriesgaros y leer algo diferente, probad con esta. Yo repetiré con la autora, sin duda.

16 comentarios:

  1. Que nombres a Cristina López Barrios es un punto importante para mí a la hora de apuntarme esta nomela,me la llevo.
    Un beso

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  2. Cristina López me tiene enamorada con su prosa y sus historias pero ahora mismo no podría leer un libro tan "denso" como el que nos traes hoy, menos aún si no hace diferenciación entre narración y diálogos. Besos

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  3. Creo que esta vez no me lo llevo... no me llama demasiado.
    Besos

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  4. Pues no es para mí, ya lo de densa me frenaba pero veo realismo mágico, que me gusta a pequeñas dosis, y veo Cien años... que lo siento, yo no disfruté en absoluto y se me quitan las pocas ganas.
    Besos.

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  5. A mi en vez de convencerme con lo de cien años de soledad me echa para atrás... Soy de las raras a las que no le gustó nada.
    Besos

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  6. Hola Mara,

    Jo, que alivio... pensaba que sólo era yo quién hacía comparaciones... es que no puedo evitarlo, cuando leo una novela, casi siempre suelo asociarla a otro libro o película.

    Vale... me la trama me parece muy chula (aquí sale mi faceta de "psicóloga") y me encanta el realismo mágico, pero sinceramente, no sé yo si llevaría muy bien toda la descripción que haces de la pluma: densa, compleja, sin espacios... ufff! No sé... Aquí donde me ves, a veces necesito "facilidades" a la hora de leer, y eso que disfruto con los libros cuyo formato es "distinto", pero a hay libros que se me han hecho muy difíciles, como por ejemplo El extranjero de Albert Camus (más que difícil, la palabra sería "tedioso").
    Un saludo!! ;)

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  7. Precisamente por cómo describías la forma de escribir de su autora me estaba recordando a Cristina López Barrios que la leí este año por primera vez y me conquistó totalmente. Así que anotadísimo me lo llevo porque va a ser un acierto seguro ;)

    Besitos

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  8. No termina de llamarme esta vez, pese a que nombras el realismo mágico y García Márquez que tanto me gusta. Pero ya me estrené con la autora con otro libro y me costó bastante.
    Besotes!!!

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  9. Me gusta mucho el realismo mágico y que además ahora parece que está un poco olvidado. Pero con ese lío de edición que comentas, yo no me entero y además me enfado leyendo. No sé por qué no pueden escribir normal, si la historia es buena y el estilo también, no hace falta más cosa rara. Pienso yo, es una opinión personal.
    Besos

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  10. La verdad es que no me llama mucho la atención. Y, parece mentira, pero te alegras de descartas libros... que ya no tengo tiempo para leer los cientos que tengo en el kindle... :)
    Un besazo

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  11. Cuando has empezado hablando de la densidad, buff, me estaba pesando de solo leerte explicarlo, pero me ha encantado que haya conseguido conquistarte con el peso de la historia. No he leído a Laura Restrepo pero si a López Barrios, que la has citado, y coincido completamente en lo que comentas :)

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  12. Pues por lo que comentas creo que me gustaría. Tengo otra novela de la autora sin leer en casa.

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  13. Uff, qué difícil me lo pones. Por un lado me atrae todo lo relacionado con la protagonista de la que hablas, ese viaje introspectivo hacia sus orígenes, que creo puede ser donde esté la chicha del libro; aunque por el otro, ese tipo de narrativa tan enrevesada, sin tener muy claro de quién es la voz en cada momento, me echa un poco para atrás.
    Por el momento lo dejo estar, aunque no lo descarto. Me gusta la portada, sus cálidos colores.

    Un beso ;)

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  14. ¿Que tú eres una lectora media? Ja, los que te leemos habitualmente sabemos que eso no es así.
    Lo de densa, sin líneas de diálogos y párrafos interminables... me echa un poco para atrás. Pero luego, lo de los personajes con sus voces me ha llamado la atención. Y hay autores a los que les perdonas que se salten todas las reglas, porque saben cómo hacerlo, así que me lo apunto para más adelante.
    ¡Un beso!

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  15. Ufff pues yo creo que con esta no me voy a animar, no sé. No me gusta mucho cuando no hay líneas para los diálogos (Aunque reconozco que he leído novelas de esas y me han acabado encantando) pero en principio no me llama demasiado y con tanto por leer no me voy a arriesgar.

    Un abrazo!

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  16. Pues pese a tu reseña me quedo con dudas, especialmente con ese estilo peculiar. Todavía no he leído nada de ella. No sé si empezar por el último publicado. Un besote!

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