martes, 25 de abril de 2017

"Te echo de menos", por Harlan Coben.

Es un perfil como todos los demás en el sitio web de citas. Pero cuando Kat Donovan, policía de Nueva York, ve la fotografía que lo acompaña, siente que todo su mundo explota y las emociones que ha mantenido enterradas durante décadas se le vienen encima como una cascada. El que le mira desde la pantalla es su exnovio Jeff, el hombre que le rompió el corazón hace dieciocho años.

En su interior salta una chispa, y se pregunta si podría ser el momento en que se desvanezcan las tragedias del pasado y se abra ante ella un nuevo mundo. Pero al intentar ponerse en contacto con el hombre del perfil, sus renacidas esperanzas se convierten al instante en sospechas y luego en terror, cuando se hace evidente una horrible conspiración en la que unos monstruos se ceban con los más vulnerables.

De pronto, Kat se ve inmersa en una investigación que pone en jaque todo lo que ha sentido por las personas que ha querido alguna vez: su exnovio, su madre e incluso su padre, cuyo trágico asesinato mucho tiempo atrás nunca quedó resuelto. Hay vidas en peligro, incluida la suya, y Kat tendrá que sumergirse cada vez más en una oscuridad nunca conocida, y averiguar si tiene la fuerza necesaria para sobrevivir a lo que encontrará.

"I ain't missing you, I can lie to myself".

Los que habéis leído a Harlan Coben sabéis perfectamente lo que vais a encontrar cuando os lleváis a casa otra de sus novelas, ¿verdad? Sabéis que os esperan unos días pegados literalmente a las páginas de un libro. Sabéis que, a pesar de no ser precisamente ligerito de llevar, vais a cargar con él a todas partes “por si acaso”. Sabéis que vais a dormir menos y que os vais a encariñar con personajes que sufren y lo pasan mal. Y todo eso os gusta.

Coben sabe lo que quieren sus lectores, y se lo da, tal cual. Una buena dosis de acción, una trama intrincada, unos personajes solventes, secretos del pasado y un poquito de romance, bien medido y sin exceso de azúcar. Un cóctel que podría volverse repetitivo sino naciera de la inagotable imaginación de un autor que ha ganado todo  que se pueden ganar escribiendo novela negra. Y es que a pesar de que la fórmula se repite, las tramas de Coben resultan tan complejas y bien armadas que no se pierde nunca el efecto sorpresa.

Su estilo permanece: un ritmo ágil que se mantiene constante a lo largo de toda la novela, sin bajones, gracias sobre todo a la estructura de capítulos breves que acaban, casi todos ellos, con un pequeño giro que te obliga a seguir leyendo “solo uno más”. Sus personajes, como siempre, bien perfilados, con una protagonista ejerciendo de chica dura y un poquito atormentada (yo me la imaginaba con la carita de la magnífica Tatiana Maslany) y unos malos al uso. Vale, un poquito estereotipados, pero funciona a las mil maravillas. Es que es Coben, y esto lo hace muy bien.

Para esta ocasión, elige una trama que, además de los misterios habituales, indaga un poquito en la dinámica de las redes sociales, las páginas de citas, las mentiras que se esconden detrás de cada perfil virtual. Un tema que no puede estar más de actualidad y que nos conduce por una trama que os aseguro que os va a provocar escalofríos.

Los que habéis leído a Coben seguro que no necesitáis que os cuente más. Si habéis disfrutado de las novelas anteriores del autor, volveréis a hacerlo con esta. Los que aún no le conocéis, podéis empezar por esta o por cualquier otra. Personalmente, y a pesar de que me gustan muchísimo las novelas de la saga protagoniza por el detective Bolitar, prefiero  las que no pertenecen a ella. Me parecen mejor armadas y un poquito más serias, sin perder ése puntito ácido que a veces imprime el autor en sus diálogos y que ya es marca de la casa. En cualquier caso, “Te echo de menos” es una novela entretenidísima, que se lee muy rápido a pesar de su extensión  y que gustará seguro a los que disfrutáis con el género negro.

lunes, 24 de abril de 2017

Leyendo (XVII)




 

¡Buenos días! Esta semana me estreno con una autora que llevaba años en mi lista de pendientes: la japonesa Yoko Ogawa. Lo haré con "Hotel Iris", una elección casi al azar. Preveo que no va a ser una lectura fácil ni cómoda, veremos qué tal.

También estoy terminando "Bajo los cielos de zafiro" de Belinda Alexandra, y espero poder contaros prontos mis impresiones sobre ella, que han sido buenas, sobre todo teniendo en cuenta que aúna varios géneros a los que no suelo acercarme a menudo.

Y vosotros, ¿qué leéis?






Mª Ángeles sortea en su blog un ejemplar de "Y en nosotros nuestros muertos" de Ana Medrano.
Hasta el 13 de Mayo.
Bases.








El templo de la lectura sigue celebrando unas cifras espectaculares con este sorteo de primavera.
Hasta el 26 de Abril.
Bases.




Sorteo conjunto por el Día del Libro en los blogs A place for your dreams, La estantería de Helena, Los libros de Lorenna y Mundos de lectura.
Hasta el 23 de Mayo.
Bases.




miércoles, 19 de abril de 2017

"El Proyecto Esposa", por Graeme Simsion.

«Me llamo Don Tillman, tengo treinta y nueve años y soy profesor adjunto de Genética en la Universidad de Melbourne. Mi trabajo está bien remunerado, me alimento de forma equilibrada y regular, y mi condición física es óptima. En el reino animal, no tendría ninguna dificultad para aparearme, pero en el humano, nunca he logrado tener una segunda cita con la misma mujer. Los motivos de mi fracaso no termino de entenderlos, y como las estadísticas muestran que los hombres casados son, en promedio, más felices y viven más tiempo, he decidido poner en marcha un programa vital para mí, el Proyecto Esposa. A tal fin, he creado un algoritmo perfecto que me permitirá excluir las candidatas inadecuadas: las fumadoras, las impuntuales, las desorganizadas, las que dedican demasiado tiempo a su aspecto exterior... en suma, todas aquellas que no respondan a los estrictos criterios que se exponen en el cuestionario de dieciséis páginas que he elaborado. Este libro es el informe científico aunque me han explicado que hay que denominarlo novela acerca del resultado de mi proyecto. Quien lo lea descubrirá que la candidata menos apropiada se llama Rosie; y también encontrará la respuesta a una pregunta fundamental: ¿puede el amor cambiar la vida de una persona, incluso de un individuo como yo?»

Ya sé lo que me vais a decir. Que los libros de humor no son lo vuestro. Tampoco son mi fuerte, la verdad. Pero tengo que decir que lo he pasado genial con “El Proyecto Esposa” y que, a pesar de que no soy muy dada a la carcajada cuando estoy leyendo, no he dejado de sonreír mientras lo tenía entre manos. E incluso en alguna ocasión, se me ha escapado una risa espontánea de ésas que dejan a los que están a tu alrededor mirándote como si fueras un bicho de siete patas.

Como podéis intuir por la sinopsis, el alma de este Proyecto Esposa es su protagonista, Don Tillman, un profesor adjunto de genética que sufre de Síndrome de Asperger aunque él no acaba de ser consciente de ello. Y con él, aprendemos a ver el mundo desde el prisma de esta particular forma de autismo: las dificultades en las interacciones sociales, la rigidez en los comportamientos y rutinas, y la imposibilidad para empatizar con otros e interpretar sus sentimientos.  Así, el comportamiento de Don recuerda mucho al del emblemático Sheldon Cooper, protagonista de The Big Bang Theory y quizá el Asperger más conocido del panorama televisivo.

El autor australiano que firma la novela, Graeme Simsion, traza con acierto a su personaje, convirtiéndole en un ser hilarante, divertido y lleno de ternura, sin caer en la ñoñería ni en un humor simplón, valiéndose de la ironía para provocar la sonrisa al lector. También resulta agradable el personaje de Rosie, que más allá de actuar como simple pareja de baile, va a descubrirle a Don una nueva forma de ver la vida. Y es que Rosie, a pesar de ser la candidata menos apropiada del Proyecto (vegetariana, fumadora y con tendencia a la improvisación), consigue que el bueno de Don quiera entrar en su mundo.

Una lectura agradable, diferente y muy divertida, que tuvo tanto éxito en el momento de su publicación allá por 2013 que incluso Simsion tuvo que publicar una secuela (“El efecto matrimonio”)  de la que, por el momento, voy a pasar. No confío demasiado en las segundas partes y no quiero, ni mucho menos, amargarme el regusto amable que me han dejado Don, Rosie y este delirante Proyecto Esposa.

lunes, 17 de abril de 2017

Leyendo (XVI)





Después de una semanita de vacaciones que he pasado en la cama, abrazada a una caja de ibuprofeno, reconozco que no me da ninguna pena volver a la rutina.

Y lo hago de la mejor forma posible, retomando a dos personajes que me conquistaron el año pasado con "No está solo" de Sandrone Dazieri, y con los que estoy volviendo a disfrutar en "El Ángel". Si aún no habéis leído la anterior, es un buen momento para poneros al día.

Leo también "Bajo los cielos de zafiro" de Belinda Alexandra, una novela algo alejada de mis gustos habituales pero de la que tengo buenas referencias.

Y vosotros, ¿qué leéis?






Sorteo 1000 seguidores en el blog La Atrapasueños.
Hasta el 1 de Mayo.
Bases.








En el blog de Ful Navalon, sorteo Día de Sant Jordi.
Hasta el 22 de Abril.
Bases.




En el blog De lector a lector, sorteo de un ejemplar dedicado de "Círculos" de Manuel Ríos San Martín.
Hasta el 29 de Abril.
Bases.






Lectora de tot sortea 3 ejemplares firmados de "Ana" de Roberto Santiago.
Hasta el 7 de Mayo.
Bases.

martes, 11 de abril de 2017

"La escritora", por Carmen Conde.

Lucrecia Vázquez trabaja como «negra» literaria para una gran editorial y convive como puede con el síndrome de Tourette, que le provoca multitud de tics. De inteligencia brillante y personalidad muy compleja, ha construido un mundo a su medida dentro de las cuatro paredes de su apartamento de Barcelona, del que apenas sale.

Cuando la escritora de best sellers Dana Green aparece muerta en un pueblecito del Montseny, la policía descubrirá pronto que Lucrecia iba a reunirse con ella para escribir el nuevo libro de la famosa novelista, que en el momento de su muerte estaba sumida en una profunda crisis creativa.

Dana Green ha sido asesinada de una manera espantosamente cruel. ¿Es posible que sea obra de algún perturbado? ¿O hay que buscar al culpable mucho más cerca? Convertida en sospechosa, Lucrecia tendrá que demostrar que el asesino no tiene nada que ver con ella. ¿O tal vez sí…?

Hace un par de días que terminé de leer “La escritora” y aún no he terminado de digerirla. Normalmente, cuando me siento a reseñar una novela, tengo claro qué quiero destacar de ella, qué me ha gustado más y qué menos, y a eso me limito. Pero en este caso, tengo la duda de si he entendido como debía el propósito y el tono de esta historia. Intentaré recoger aquí mis sensaciones, lo que a mí me ha transmitido, aunque si estás leyendo esto, debes saber que te arriesgas a que yo no haya entendido absolutamente nada y mi percepción sea errada de principio a fin.

Y es que en este caso en particular, siento que la forma en que el lector decida leer la novela será clave en su disfrute. Quizá al inicio yo esperaba una novela negra al uso, y aunque comparte con ella los ingredientes propios del género, a “La escritora” le falta querer ser eso mismo. Los crímenes que ocurren, el romance que se va gestando, incluso sus personajes, resultan tan excesivos que es difícil tomárselos en serio. Y ahí es donde te das cuenta de que todo es una enorme ironía, de que esta novela negra pretende, precisamente, reírse de un género que últimamente mueve mucho dinero en el mundo editorial y que cada vez, necesita irse más hasta el extremo para poder venderse. De ahí las ratas y el romance imposible, quizá.

Y precisamente en ese mundo ahonda también Carmen Conde en su novela, un universo literario plagado de mentiras, escritores que no escriben, de editores que fuerzan hasta el imposible la máquina de hacer dinero. Y más allá de ello, los estereotipos que subyacen en el mundillo literario, fantásticamente representados en las estanterías de Dana Green, plagada de highlanders y novelas de alto voltaje con contraposición con los estantes de Lucrecia, poblados por los clásicos.

Al igual que su trama, sus personajes también resultan excesivos, esperpénticos en ocasiones, con una Lucrecia afectadísima por el Gilles de la Tourette y un pasado que no puede ser más terrible, y ése Gerad impulsivo hasta la médula, leal, capaz de dejarse subyugar por la peculiar ausencia de belleza de su partenaire. Ambos se embarcan en una trama realmente adictiva, que se cuenta a buen ritmo, como debe de ser, y se salpica de unos diálogos realmente divertidos en ocasiones, hasta un final abierto que personalmente, me ha gustado.

Así he entendido yo “La escritora” y así os lo cuento. Quizá no la recomendaría para cuando necesitamos una novela de alto voltaje, sino más bien como lectura ligera, entretenida y desenfadada, que sabe reírse de sí misma y de muchos de los cánones literarios vigentes.

lunes, 10 de abril de 2017

Leyendo (XV)





 
En estos días de vacaciones me acompañarán estas dos lecturas que os traigo. Por un lado, leo en papel lo nuevo de Harlan Coben, que para mí siempre es una apuesta segura, "Te echo de menos". A pesar de que estos días no tengo mucho tiempo para leer, sí que os digo que la devoraría de tenerlo. Estoy segura de que me va a gustar.

En digital leo una novela de humor, que no es un género con el que suela tener éxito, pero que en esta ocasión tengo que decir que sí lo estoy disfrutando: "El Proyecto Esposa" de Graeme Simsion, protagonizada por un peculiar profesor de genética con Síndrome de Asperger.

Aprovecho esta entrada para desearos unas felices vacaciones de Semana Santa y que tengáis unas estupendas lecturas en la playa, la montaña, el avión o si os quedáis en casa como yo. Que lo disfrutéis.





Sorteo en el blog El templo de la lectura gracias a Me gusta leer.
Hasta el 20 de Abril.
Bases.










Francisco, del blog Un lector indiscreto, sortea dos ejemplares en papel de "Mar de azahar" de María Jesús Puchalt.
Hasta el 18 de Abril.
Bases.





Lectora de tot sortea un ejemplar de "Sucios y malvados" de Juanjo Braulio.
Hasta el 23 de Abril.
Bases.








Y un nuevo sorteo conjunto de la mano de los blogs De lector a lector, El búho entre libros, Leyendo en el bus y Entre mis libros y yo. En este caso, se sortean cuatro ejemplares de "No soy un monstruo", el Premio Primavera de Novela.
Hasta el 27 de Abril.
Bases.



En el blog Los libros al sol, sorteo de un ejemplar de "Los ritos del agua" de Eva García Sáenz.
Hasta el 23 de Abril.
Bases.






Manuela, del blog Entre mis libros y yo, sortea dos ejemplares de "Azul de medianoche" de Simone Van Der Vlugt para celebrar el Día del Libro.
Hasta el 23 de Abril.
Bases.

viernes, 7 de abril de 2017

"Ojos de agua", por Domingo Villar.

Entre el aroma del mar y de los pinos gallegos, en una torre residencial junto a l playa, un joven saxofonista de ojos claros, Luis Reigosa, ha aparecido asesinado con una crueldad que apunta a un crimen pasional. Sin embargo, el músico muerto no mantiene una relación estable y la casa, limpia de huellas, no muestra más que partituras ordenadas en los estantes, saxofones colgados en las paredes y el libro –ya un clásico- de un gran filósofo del siglo XX sobre la mesilla de noche.

Leo Caldas, el solitario inspector de policía que compagina su trabajo en la comisaría con un consultorio radiofónico, se hará cargo de una investigación que le llevará de la bruma del anochecer al humo de las tabernas y los clubes de jazz .Rafael Estévez, un aragonés para quien las cosas “simplemente son o no son”, es su nuevo ayudante. Demasiado impetuoso para una Galicia irónica y ambigua, en la que todo se insinúa pero nada realmente se dice, y para el melancólico Leo, que busca entre sorbos de vino los fantasmas ocultos de los demás, mientras intenta sobrevivir a los suyos.

Galicia, tierra de bruma y salitre, es aquí escenario de un crimen atroz. Y Leo Caldas, hombre pacífico, es el inspector a cargo del caso. Un investigador al que ha sido un placer conocer, y al que me encantará seguir la pista en las dos novelas siguientes que ya ha publicado la editorial Siruela.
Armada en capítulos breves, cada uno de ellos se abre con la definición de una palabra sacada del diccionario. Una palabra que está relacionada, de un modo u otro, en alguna de sus acepciones, con lo que va a ocurrir. Me ha gustado esta forma de abrir los capítulos, y ha sido divertido tratar de adivinar cómo se vincula con la trama.

Los personajes han sido, para mí, el punto fuerte de la novela. Y es que el tándem Caldas – Estévez me lo ha hecho pasar en grande. Y eso a pesar de que cae en el estereotipo, el gallego introvertido y ambiguo, sobrio, de carácter pausado, pelín cínico; y a su lado el aragonés excesivo, brusco, duro de puños y de mollera. Una contraposición que se deja llevar por los clichés pero que pone una nota de humor a la historia que he disfrutado mucho.

Ambos, Caldas y Estévez, bucean por una trama bien armada, que quizá no resulta tan complicada como otras del mismo género, pero que mantiene la intriga y se solventa con acierto, que no es poco. Domingo Villar nos ahorra las escenas de acción y casi los giros propios de la novela negra para regalarnos una narración pausada, regada de vino, silencios y ambigüedades. Y se esmera en ambientar su novela, dibujando una Galicia bella, misteriosa y pacífica, que suena a jazz.

Llevaba mucho tiempo deseando saldar esta cuenta pendiente y conocer por fin al inspector Caldas, que llevaba años aguardando en la estantería de casa. Así que he cumplido un poquito con mi propósito de rescatar libros antiguos pero ahora, obviamente, tendré que hacerme con las dos novelas siguientes. Esto es un no parar. ;)

miércoles, 5 de abril de 2017

"Violet & Finch", por Jennifer Niven.




Violet está rota. Finch está roto. ¿Pueden dos mitades rotas reconstruirse?
Esta es la historia de una chica que aprende a vivir de un chico que pretende morir; de dos jóvenes que se encuentran y dejan de contar los días para empezar a vivirlos.



Que no os engañe esa sinopsis que bien podría haber escrito una niña de once años después de un par de horas viendo series de Disney Channel. Leí “Violet & Finch” a lo largo de cuatro noches larguísimas, de ésas de que uno ha de estar en vela forzada. Necesitaba una lectura que me acompañara sin exigirme demasiado, que me dejase un poso de bienestar. Y me equivoqué por completo en la elección. Porque me dejó tocada durante un par de días sin que lo hubiera visto venir.

“Conozco lo suficientemente bien la vida como para saber que no puedes contar con que las cosas permanezcan intactas e inmóviles, por mucho que te gustaría que así fuera. No puedes evitar que la gente muera. No puedes evitar que se marche. Ni siquiera uno mismo puede evitar marcharse.”

De “Violet & Finch” esperaba una historia de amor ligerita, adolescente, amable, entre un freak y una animadora. Y al principio sí que hay algo de eso, pero después, la historia de Violet y Finch se atreve también con conceptos como la enfermedad mental, el acoso escolar, el dolor de los que se quedan tras una pérdida, el maltrato infantil.  Y lleva este atrevimiento hasta un extremo inesperado, al menos para mí, y me imagino que mucho más para los lectores habituales de un género que, en general, suele edulcorar mucho más sus argumentos.

Narrada a dos voces, las de Violet y Finch,  la autora logra imprimir carácter propio a ambos personajes, aunque ahonda más en la compleja mente de Finch, lo que ha hecho que esa parte sea, inevitablemente, más interesante para mí. Me ha gustado como Jennifer Niven se adentra en distintos conceptos a través de él, valiéndose muchas veces de referencias literarias y citando, a menudo, a autores como Cesare Pavese o Virginia Woolf, cuya elección no es ni mucho menos casual.

“Violet & Finch” (“All the Bright Places” en la versión original, un título para mi gusto mucho más bonito) me ha parecido una novela juvenil entretenida y, sobre todo, arriesgada, que se adentra en algunos terrenos que el género no suele frecuentar, y narrada por dos personajes a los que me ha gustado conocer.


lunes, 3 de abril de 2017

Leyendo (XIV)




Tal como esperaba, la semana pasado no dio para mucho. Entre evaluaciones, papeleo y escapadas de fin de semana, no adelanté demasiado en mis lecturas, así que hoy empiezo la semana con las mismas novelas que arranqué la pasada.

Me quedan unas poquitas páginas de "La escritora", de Carmen Conde, que leímos conjuntamente unas cuantas blogueras y algo más de "Almas robadas", de Emelie Schepp, una novela con la que vuelvo a un género que hacía mucho que no frecuentaba: la novela negra nórdica.

Y vosotros ¿qué leéis?





Y para no perder las buenas costumbres, sorteo conjunto de "Como fuego en el hielo", de Luz Gabás, en los blogs de El búho entre libros, Entre mis libros y yo, De lector a lector y Leyendo en el bus.
Hasta el 20 de Abril.
Bases.





Sorteo de 20 libros infantiles y juveniles en los blogs Leer es viajar, Te deseo un libro y Viviendo entre palabras.
Hasta el 29 de Abril.
Bases.





El templo de la lectura celebra unos números de vértigo con un sorteo muy vérsatil.
Hasta el 19 de Abril.
Bases.

viernes, 31 de marzo de 2017

"El ladrón de vírgenes", por David de Juan Marcos.


Después de quince años de misteriosa ausencia, Andrés Pajuelo regresa a su casa para proyectar el robo de una serie de valiosas obras de arte religioso. Para ello necesitará la ayuda de sus dos hijos, del melindroso prometido de su hija y de un enigmático gigante experto en teología y en arte sacro. Cuando todo parece estar listo para ejecutar el último y más lucrativo de los robos, es acusado de varios asesinatos. Para sorpresa de toda su familia, Andrés reconocerá al instante su culpa ahorcándose en público.

El ladrón de vírgenes es una reflexión sobre las mentiras que encierra toda religión y sobre la importancia de la religiosidad en la condición humana. Un análisis sobre los límites de la traición, la lealtad y la fuerza de las promesas. Un certero homenaje a la tradición oral de contar historias.


Cómo nos dejamos engañar a veces por las primeras impresiones. Me ocurrió con “El ladrón de vírgenes” que al recibirlo y tocarlo por primera vez, me transmitió la sensación de que era una novela pequeñita. Su portada monocromática, una edición bastante modesta y la firma de un autor no demasiado conocido me llevaron a pensar que quizá estábamos ante una historia de las mismas características. Por eso, quizá, fue mayor mi sorpresa al toparme con unas primeras líneas que me dejaron temblando. Por lo que transmitían y por lo bien escritas que estaban.

Cómo iba a saber que aquel hombre traía la muerte consigo. Debí darme cuenta por su olor a cebolla rancia. Debí darme cuenta cuando la leche cuajaba a su paso en los cubos de metal. Cuando las palomas morían desplumadas por la tiña, o porque allá por donde pasaba doblaba los racimos y dejaba una pestilencia a plomo de preludios de tormenta de verano.

En mi caso, era la primera vez que me topaba con las letras de esta autor, y mi sensación inicial fue de sorpresa. Qué bien escribe David de Juan. No es sólo el riquísimo vocabulario que maneja, el uso de las metáforas, su forma de ambientar… No es sólo eso, claro, sino el buen gusto con el que lo hace, la forma en la que mima cada pasaje, la elección de cada palabra, armando una prosa bellísima donde nada parece fortuito pero, a la vez, fluye con naturalidad, dando lugar a un estilo narrativo que no es sencillo pero que tampoco está vetado a nadie.

Me ha sorprendido también la recreación que el autor hace del mundo rural al que vuelve Andrés Pajuelo. Un pueblo pequeño, en los años de la posguerra, en los que las arraigadas creencias de sus gentes acaban convirtiendo al lugar en un nido de maledicencias, rumores y miedos.

Y de ese ambiente se vale David de Juan para poner sobre el tapete la religión, que en este caso es una como podría ser cualquier otra, porque las cuestiones que nos propone valen para todas. A través de la voz, sobre todo, del gigante Julio Ramón Ortega, miramos la religión desde distintos prismas: como acto de fe que nos ayuda a caminar hacia adelante, pero también como instrumento de manipulación, para inculcar el miedo. Unas creencias que nos exigen despojarnos de lo material mientras se idolatran iconos que cuestan mucho dinero del que se mueve en este mundo.

“Escucha, Cirilo, la Iglesia nos dice que el amor es el motor del mundo, pero mucho más fuerte que el amor, enormemente más intenso y omnipresente es el miedo. Claro. El miedo lo cubre todo con su velo de prejuicios, manías, caprichos, ciega el ánimo como una noche sin estrellas ni luna. El miedo, querido patriarca de Alejandría, es lo que tenía en mente Dios cuando se sentó a inventar lo más terrible.”

No quería terminar mi reseña sin hacer una mención a los personajes que ha creado el autor para esta historia. Sobre todo porque estamos ante una novela coral que no alcanza las doscientas páginas, con las que sin embargo, David de Juan se basta, no sólo para construir a sus personajes, sino también para dotarlos de profundidad y ahondar en su psicología. Para envolverles a todos en el velo de la miseria, la maldad, la culpa, la locura y la pasión, a cada cual lo suyo.

Como veis, me ha sorprendido de forma muy grata “El ladrón de vírgenes”, una novela que podría ser casi un thriller de tono pausado si no fuera porque su trama es, sobre todo, una excusa para hablar de otras cosas. No gustará a todos, pero sí es una apuesta segura para los que disfrutan de una buena narración y tengan ganas de descubrir la potente y novedosa voz de David de Juan Marcos.

martes, 28 de marzo de 2017

"Subsuelo", por Marcelo Luján.



Un cuerpo vivo que se cambia por un cadáver. Una piscina. Un flash. El pantano. Y los mellizos, que comparten un secreto del que no parece fácil escapar. Como un murmullo bajo la tierra centenaria, la indiferencia adolescente se puede ver truncada por la calma del agua; apenas un instante dentro de aquella noche que suda veneno. Familia, recuerdos, pasado. Hormigas. Las raíces escondidas que siempre están presentes y tan activas: apretando el músculo de la sentencia. Como el pulso a dos manos que obliga a soluciones suicidas. Como el cordón umbilical que une y separa, que ata y aprieta. Hasta la muerte. Hasta la culpa. Dos veranos son suficientes para que la parcela del valle se convierta en el escenario de una perfecta tortura emocional. 





Pocas veces me he encontrado una sinopsis tan acertada  como la que se lee en la contraportada de “Subsuelo” y que os dejo aquí arriba. Porque incita a leer sin desvelar pero, sobre todo, es representativa de lo que se halla dentro de ella, fiel a su contenido. En el tono, en lo sombrío, en su lenguaje afilado.

La novela de Marcelo Luján es lo que ahí leéis. Es una historia sobre la culpa, la pérdida, la maldad y el miedo. Acerca de cómo se vive cargando con todo eso que yace en el subsuelo de nuestra conciencia, que bulle como las hormigas que pueblan el jardín de la parcela en la que ocurrirá casi todo lo que ha de ocurrir. De cómo tirar para adelante sin arrancarse los recuerdos a manotazo limpio, aprendiendo a sobreponerse, a que los demás no noten lo que se nos mueve dentro.

La magnífica prosa de Marcelo Luján dota a esta historia de un peso que quizá no tendría en otras manos. Porque “Subsuelo” es la gran novela es, sobre todo, por cómo está contada. No es Luján el primero, ni el último, que pretende abordar a través de sus personajes conceptos tan complejos. Pero sí es la primera vez que me encuentro con un estilo narrativo tan peculiar, duro, de los que aprietan, incómodo y a la vez cargado de lirismo y belleza. Luján juguetea con los tiempos verbales, se vale en ocasiones de la narración en futuro para inquietar, para hablar de lo que ignoramos que va a venir. Una narrativa sin apenas diálogos, en la que estos se intuyen solo por una mayúscula que aparece en mitad de una frase. Recursos que Luján usa a su antojo para que sobre ti, lector, caiga todo el peso de su historia.

"Pensó en sus hijos y en Ana y en los hijos de Ana. Y pensó No puede pasar de nuevo. Y dijo, como si intentara convencerse o como si le hablara a otra persona, Ya no puede pasarnos nada más. Lo negó muchas veces con las manos clavadas en el canto de la encimera y los ojos probablemente inútiles [...] Giraban y se movían y se acercaban todos los actores. Y no lo pensó porque nadie lo piensa nunca ni mucho menos lo pronuncia, pero ya se sabe que las cosas siempre pueden ser peor."

Una historia poblada de personajes, una galería encabezada por los mellizos, por Fabián y Eva, que tiran de la cuerda que nos conduce al resto: su familia, sus amigos. Los que reciben la onda expansiva cuando se produce el punto de inflexión en el que todo cambia, cuando la vida se da la vuelta y lo pone todo del revés. Personajes tocados por la maldad, por la desgracia, que crean pasajes que, a menos a mí, me han resultado muy duros en el plano emocional.

Todo ello envuelto en una atmósfera cerrada, opresiva y agobiante, que apenas deja una rendija de aire por la que respirar. Una ambientación en la que reinan los secretos, las incertidumbres, la falta de fe.

“Subsuelo” es una novela que no me voy a cansar de recomendar a aquellos lectores que se atrevan con ella. Sugestiva, perturbadora, una historia difícil que calificar que bucea en los entresijos de una familia acomodada para hallar lo que se esconde bajo su apariencia modélica. Luján indaga en lo que yace debajo y emerge cuando rascas la brillante y aparentemente sólida superficie. Lo que nadie quisiéramos ver.

lunes, 27 de marzo de 2017

Leyendo (XIII)


 

Esta semana se presenta movidita, así que para que lo de sentarse a leer no me haga bajar el ritmo, llevo entre manos dos lecturas de las que no dan tregua.

Por un lado, empezamos hoy la lectura conjunta de "La escritora" de Carmen Conde, gracias a Inma del blog Lectora de tot. En los próximos días podréis leer en Twitter nuestras impresiones, aunque estoy segura de que me va a gustar mucho porque desde que leí la primera reseña, me entraron unas ganas tremendas de hacerme con ella.

En digital leo "Almas robadas" de Emelie Schepp, una novedad de Harper Collins de la que había leído muy buenas impresiones y que estuvo en oferta en Amazon hace un par de días. 

Y vosotros, ¿qué leéis?



Inés, del blog La huella de los libros, está celebrando sus 300 seguidores con un sorteo de varios libros muy apetecibles.
Hasta el 22 de Abril.
Bases.









Ana Belén, del blog Cada vez que te leo, sortea un ejemplar en papel y otro digital de "Reflejos de absenta" de Alexis Falkas.
Hasta el 31 de Marzo.
Bases.

jueves, 23 de marzo de 2017

"El último akelarre", por Ibon Martín.

Bilbao se prepara para una noche festiva cuando un macabro asesinato atrae todas las miradas hacia la imponente chimenea del parque de Etxebarria. Un joven estudiante de la Universidad de Deusto pende envuelto en llamas de su vieja estructura de ladrillo. La elección del momento y el lugar apunta a un crimen ritual.

La escritura Leire Altuna y la ertzaina Ane Cestero dirigirán una investigación en la que se enfrentarán a grupos neonazis, sectas destructoras y demoledoras intrigas familiares.

Siempre es un placer reencontrarse con autores y personajes que nos han regalado buenas historias, y en mi caso, Ibon Martín es uno de ésos valores fijos. Después de “El faro del silencio” y “La fábrica de las sombras”, el autor vasco nos lleva de nuevo al norte y nos sumerge en una novela negra que, a mi parecer, es aún mejor que las anteriores. Os cuento por qué.

En “El último akelarre” nos encontraremos con dos líneas temporales, una ubicada en la actualidad y protagonizada por nuestra intrépida y sagaz escritora, Leire Altuna; y otra ambientada en los inicios del siglo XVII, con El Santo Oficio haciendo de las suyas en España. Aunque esta segunda línea temporal ocupa mucho menos espacio en el grueso de la novela, creo que casi todos los que hemos participado de esta lectura conjunta hemos coincidido en lo mucho que nos ha gustado. Tanto María, el personaje principal, como la narración de esa persecución atroz que muchos inocentes sufrieron a manos de la Santa Inquisición, dotan a la novela de un mayor dinamismo y, en mi caso, interés. Y es que el tema de las brujas me seduce, para qué negarlo. Quizá sea esa una de las razones que ha hecho que esta novela me haya parecido mucho mejor que sus predecesoras. Pero ya os adelante que no es la única.

Otro de los aciertos de “El último akelarre” es su fabulosa ambientación que, aunque es un aspecto que ya destacaba en las anteriores entregas, aquí me ha parecido redonda. De la mano de Leire y María, recorremos la costa vasca, desde el Nervión hasta los últimos caseríos de la frontera con Francia, con estancia en la encantadora y misteriosa Zugarramurdi. Martín se explaya en la descripción de colores, olores, sabores incluso, dotando a sus escenarios de un inmenso protagonismo, y haciendo que el lector se sienta parte de ese lugar. Se percibe en general una madurez en el estilo narrativo del autor, que maneja cada vez mejor los tiempos y la información.

En cuanto a los personajes, tengo que confesar que el de la ertzaina Ane Cestero nunca ha sido de mis favoritos. Por eso, creo que la novela se beneficia de su pérdida de protagonismo. Y es que nuestra intrépida Leire no necesita ya de ningún salvoconducto que excuse su presencia allá donde haya un crimen. La Jessica Fletcher de la costa vasca tiene un imán para detectar posibles escenarios, y huele la sangre a distancia, aunque luego no resulta tan avezada a la hora de dar con el criminal en cuestión. No le demos más vueltas. Creo también que es bueno para el desarrollo de la novela que su situación familiar pase a segundo plano y se centre más en la investigación, como ocurre “El último akelarre”.

Cabe destacar también la intensa labor de documentación que ha llevado a cabo el autor en lo referente a la persecución que sufrieron los vecinos de los valles del Baztan y Bidasoa por parte de los inquisidores. Incluso se conservan en la historia los nombres originales de los miembros del Santo Oficio o algunas de las acusaciones que se recogían en la época con la intención de añadir veracidad a una historia que, al menos a mí, me ha puesto la piel de gallina en más de una ocasión.

No puedo dejar de recomendaros a este autor y esta novela en particular, que podéis leer con total tranquilidad incluso si no conocéis las anteriores. Una novela que aúna intriga y un poquito de ficción histórica, aderezada por una magnífica ambientación y una trama compleja y muy bien hilvanada que gustará sin duda a los que frecuentan el género pero también a aquellos que no son devotos de la novela negra y que buscan, simplemente, una buena historia.

martes, 21 de marzo de 2017

"Almas grises", por Philippe Claudel.

“Todo este tiempo ido, que las palabras no harán volver jamás, y también los rostros, las sonrisas, las heridas… Pero aún así debo intentar decirlo. Tengo que abrir el misterio con bisturí, como si fuera un vientre, y hundir en él las dos manos, aunque nada cambie nada de nada.”

Mi deuda con Philippe Claudel  viene de lejos. Hace ya unos años que llegó a mis manos un ejemplar de su novela “La nieta del señor Linh”, que empecé en su momento y con la que sin embargo no llegué a avanzar. No sé si fui yo, si fue el instante, pero se me quedó la espinita clavada, pues era una de ésas historias en las que uno ha puesto sus expectativas de una forma especial. Desde entonces, me he ido encontrando con Claudel de cuando en cuando, en librerías, bibliotecas, prensa, y siempre le he sentido como una asignatura pendiente. Hasta que casi sin darme cuenta, salí de la biblioteca con un ejemplar de “Almas grises”. Ya hemos saldado nuestra cuenta pendiente, y de qué manera.

En Diciembre de 1917, con la I Guerra Mundial sonando de fondo, el cuerpo sin vida de una hermosa niña aparece flotando en el canal en un pequeño pueblo del norte de Francia. A la escena del crimen acuden un policía, un juez instructor y un militar. En este mundo provinciano, el asesinato de la pequeña Belle suscita innumerables sospechas, despierta viejos rencores y sacude un orden social que se tambalea.

“Almas grises” en el relato, veinte años después del asesinato de la niña, del policía a cargo del caso. Un narrador que no se limitará a contarnos qué ocurrió, a quien señalaron los indicios o qué cree él que ocurrió en realidad, sino que nos invita a un recorrido por los diferentes rostros de la condición humana. Un recorrido en el que los rostros de los inocentes y los verdugos se mezclan y cambian de lugar, dejando al descubierto el hecho de que nadie es solamente una u otra cosa, sino que todos nos movemos en una amplia escala de grises.

“Las cosas no son ni blancas ni negras, lo que reina es el gris. Los hombres, sus almas…, pasa lo mismo. Tú eres un almas gris, rematadamente gris, como todos nosotros…
- Eso no son más que palabras…
¿Y qué te han hecho las palabras”.

No hallaréis en esta novela de Philippe Claudel nada que la asemeje a la novela negra o policíaca, a pesar de la sinopsis. La muerte de Belle no es más que una excusa para que el autor haga desfilar a un cortejo de almas en pena, una galería amplísima de personajes capaces de exhibir lo mejor y lo peor del ser humano. Desde la figura del narrador hasta la de la niña cuyo cuerpo flota a la orilla del río, pasando por el fiscal Destinat, que repartió tanta muerte en forma de condena; la maestra Lysia Verhareine, cuya sonrisa petrificaba el rostro de unos hombres para los que la mera idea de la mujer se había convertido en un insulto demasiado hermoso; todos ellos conforman sólo una excusa para hablar de lo bello y las miserias con las que nos topamos día a día, aunque aquí ya no suenen cañones de fondo.

La prosa de Claudel es tan hermosa que a mí me cuesta hablar de ella, no me alcanzan las palabras para describirla. Es una de ésas formas de escribir en las que uno quiere cobijarse, en las que carece de importancia lo que nos está contando, da igual cuan profundo o relevante sea. Uno sólo quiere quedarse embelesado en esa forma de narrar, que a veces es lírica hasta lo doloroso y que puede volverse, sin embargo, repentinamente descarnada en la línea siguiente.

“Puede que necesitara eso, una epopeya, para convencerme de que la vida, en el fondo, tiene un sentido, de que (…)  he hecho bien en posponer mi partida tantas veces, apartando en el último momento el cañón de la carabina de Gachentard, que me metía en la boca las mañanas en que me sentía vacío como un pozo seco.”

A través de sus apenas doscientas páginas, Claudel nos conduce a un final inesperado, que sacude los cimientos del lector y de la narración previa, y te obliga a hacer trizas el esquema, el orden mental, que habías establecido para con esa historia. Y te recuerda una vez más que los tonos blancos y negros apenas existen en su forma más pura, sino que ambos se difuminan y emborronan, creando claroscuros, seres grises como nosotros, que seremos culpables e inocentes, ambas cosas, uno u otro día.

lunes, 20 de marzo de 2017

Leyendo (XII)


 

Esta semana continuamos con la lectura conjunta de "El ladrón de vírgenes" de David de Juan Marcos, un autor al que no había leído antes y cuya prosa me está resultando una grata sorpresa.

También tengo previsto leer "La chica que dejaste atrás" de Jojo Moyes cuando lleguen los ejemplares para su lectura conjunta.

Y entre medias intentaré rescatar algo de la estantería, que me prometí que este año lo haría y no dejo de sucumbir a las novedades mientras mis libros viejecitos siguen cogiendo polvo.

Y vosotros, ¿qué leéis?






Adivina quien lee sortea dos ejemplares de "No cierres los ojos" de T. R. Ragan.
Hasta el 26 de Marzo.
Bases.







Los blogs De lector a lector, Entre mis libros y yo, El búho entre libros y Leyendo en el bus nos traen un nuevo sorteo conjunto. En este caso, 4 packs, uno en cada blog, con los tres ejemplares de la saga Bergman.
Hasta el 30 de Marzo.
Bases.




En El universo de los libros, sorteo de un ejemplar de "El color de los secretos" de Lindsay Jayne Ashford.
Hasta el 1 de Abril.
Bases.






En el blog Libros que hay que leer, sorteo de un ejemplar de "El color de los secretos" y "Si me quieres no me dejes ir", ambos publicados gracias a Amazon Crossing.
Hasta el 31 de Marzo.
Bases.




Y también en el blog Libros que hay que leer, sorteo de un ejemplar de "Cuervo negro" de Anabel Botella.
Hasta el 1 de Abril.
Bases.