miércoles, 30 de diciembre de 2015

Las mejores lecturas de 2015

Soy de las que disfrutan haciendo listas y balances. Me encantan ésas entradas que van apareciendo a finales de año con las mejores lecturas, las peores, los autores, los descubrimientos, los retos…

Ha sido un año de muchas lecturas, casi setenta libros, y algunas de ellas, muy buenas. Intento recoger aquí las que a mí más me llegaron. El método ha sido sencillo. Me he sentado delante de la lista y he ido anotando aquellos que, al leer el título, me provocaban un vuelco en el estómago. Ha sido pura casualidad que hayan salido diez. El orden podría ser casi aleatorio, a excepción de “Últimas tardes con Teresa”, de Juan Marsé, y “La mala luz”, de Carlos Castán, que han sido sin ningún género de duda mis favoritas de este 2015.

Allá vamos.

“Últimas tardes conTeresa”, por Juan Marsé. El catalán era uno de ésos  autores que uno van postergando cada año, sin razón alguna. Quería ponerle remedio y decidí hacerlo con su título quizá más emblemático. De la novela me llevo a tres personajes que me sacudieron y me emocionaron como nunca, especialmente mi Maruja, y el magistral ejercicio de ambientación de la Barcelona de los años cincuenta que hace Marsé. Pero sobre todo, me llevo unas ganas tremendas de repetir con el autor a lo largo de este 2016. Se admiten sugerencias.

“La mala luz”, por Carlos Castán. Mirad la portada de “La mala luz” y ya sabréis que esperar de su interior. La novela de Castán es una narración evocadora, deliciosa, tan íntima que te asfixia. Poblada de larguísimas frases, juegos de palabras y reflexiones sobre la vida, el amor y la muerte, “La mala luz” es densa, espesa, triste y hermosa. Hay que leerla.


 “Los años de peregrinación del chico sincolor”, por Haruki Murakami. Quizá la novela más sencilla de Murakami, la más alejada de ésos universos oníricos que han espantado a más de dos lectores que se han acercado a sus escritos, conserva también la magia de la prosa del japonés.

“El nadador en el marsecreto”, por William Kotzwinkle. Cuando Navona decidió llamar Ineludibles a esta colección, supo bien lo que hacía. La breve novela de Kotzwinkle es una sacudida, un puñetazo a las emociones que conserva, sin embargo, una belleza brutal.

 “Paranoia”, por Franck Thilliez. El autor francés es una constante en mis lecturas a lo largo de los últimos años. Y es que desde “El síndrome E”, congeniamos bien. Este año le tocó a una historia al margen de la saga de Sharcko y he de decir que no eché de menos al inspector. Thilliez teje un thriller que hace honores a su título, dejando al lector descolocado constantemente e invitándole a colocar las piezas por sí mismo.


“Nos vemos allí arriba”, por Pierre Lemaitre. Leí en febrero “Vestido de novia” y pensé que Lemaitre no podría llegar más arriba. Pero el autor francés volvió a dejarme sin palabras con “Nos vemos allí arriba”, una novela que está en las antípodas de sus anteriores obras. Ni rastro de thriller, ni rastro de ésa atmósfera oscura y asfixiante de “Alex”, nada que ver con los giros imprevisibles de “Vestido de novia”. Aquí Lemaitre hace gala de un humor delicioso y de una sensibilidad desconocida  para sus lectores y, sobre ambos, construye la historia de Albert y Edouard, dos soldados que debieron haber muerto en la trinchera.

“Las flores de la guerra”, por Gaeling Yang. La autora china ha sido otro de los grandes descubrimientos de este año. En “Las flores de la guerra” nos acerca a la masacre de Nanjing, ocurrida en 1937, a través de los ojos de los habitantes de la parroquia de Santa María Magdalena. Sacerdotes, niñas y prostitutas conviven bajo el horror de las balas, trayendo a la palestra un hecho histórico de los que sacan los colores al ser humano.


“Un millón de gotas”, por Víctor del Árbol. Fue esta una de ésas historias en las que me costó tanto entrar como salir. Las primeras doscientas páginas se me hicieron muy cuesta arriba, la trama me resultaba demasiado áspera, demasiado dura, me avasallaba emocionalmente. En algún momento me hice con ella y me terminó pareciendo una de las mejores de este año que termina.

“No está solo”, por Sandrone Dazieri. Dentro del género del thriller, me quedaría sin duda con el descubrimiento del italiano Dazieri y su novela debut.  “No está solo” es eléctrica, puro nervio, y nos presenta a dos personajes que os dejaran con ganas de más.

“Lo que mueve el mundo”, por Kirmen Uribe. Una de las últimas lecturas del año, esta biografía novelada del intelectual Robert Mussche se convirtió en una deliciosa compañía en una noche muy larga. Espero volver en breve a la prosa del autor vasco.

martes, 29 de diciembre de 2015

Reto 25 Españoles

Este reto es una cita fija porque siempre lo disfruto un montón y no me cuesta nada cumplirlo. Así que de nuevo participo en el Reto 25 Españoles que Laky nos propone en su blog Libros que hay que leer. Podéis acceder a las bases pinchando en el banner.

Mis lecturas:
1. Cristina López Barrios. "Tierra de brumas".
2. Jordi Llobregat. "El secreto de Vesalio".
3. Juan Gómez Jurado. "Cicatriz"
4. Reyes Monforte. "Una pasión rusa".
5. Rafa Moya. "Hormigas en la playa".
6. Francisco Narla. "Caja negra".
7. Xabier Gutiérrez "El aroma del crimen"
8. Ibon Martín. "El faro del silencio".
9. José Ángel Mañas. "Todos iremos al paraíso".
10. Carlos Montero. "El desorden que dejas".
11. David Galán Galindo. "Orígenes secretos".
12. María Suré. "El color del perdón"
13. Pablo Palazuelo.  "Nunca es tarde para morir"

domingo, 27 de diciembre de 2015

Reto Libros Olvidados

Este año no quiero retos que puedan condicionar mis lecturas, pero sí que tengo como prioridad sacar de mis estanterías unos cuantos libros olvidados. Así que por segundo año consecutivo me sumo al reto que nos proponen desde el blog No solo leo. Podéis acceder a las bases pinchando en el banner.


Mis libros olvidados, y rescatados:
1. "Diario de Golondrina", por Amélie Nothomb. (2008)

sábado, 26 de diciembre de 2015

"Lo que mueve el mundo", por Kirmen Uribe.

- […] En mi opinión, lo que importa es algo que no aparece en el texto, que está entre líneas. 
- ¿El encanto? 
- Yo no usaría esa palabra. Prefiero llamarlo impulso. Cuando en un libro detectas la presencia real del autor, cuando sabes que nadie te podrá contar esa historia mejor que él, cuando no puedes dejar de escuchar su voz…[...]


Encanto e impulso, ambos están muy presentes en esta versión novelada de la vida del intelectual Robert Mussche contada por Kirmen Uribe. Y sobre todo, está la permanente sensación de que nadie podría contar esa historia como lo hace él.

No conocía la figura de Mussche, apenas sabía nada de ésos niños vascos que acabaron en un barco rumbo al exilio allá en mayo de 1937 en busca de un lugar mejor y, sin embargo, me encontré con este libro entre las manos. A veces son ellos los que nos encuentran. Del mismo modo que fue la figura de Robert Mussche la que se cruzó, casi por azar, con el autor vasco; de ésa misma forma casual, tonta, “Lo que mueve el mundo” me acompañó a lo largo de una noche especialmente larga, en vela obligada. Y no sabéis cuanto bien me hizo…

Tras el bombardeo de Gernika, miles de niños vascos salieron del puerto de Santurce rumbo a Europa. Así llegó la pequeña Carmen a la vida de Robert Mussche, alterando su pacífica existencia. Y tanto le marcó que llamaría también Carmen a su hija biológica, nacida años después, y que nunca llegó a conocer a su padre. Es ella la que aporta a Uribe los instrumentos necesarios para que él novele la vida del intelectual, el luchador, el padre, el amigo, el compañero ausente. Desde la llegada de Carmen hasta el infierno del campo de concentración, la prosa de Uribe narra la historia de Mussche con una sensibilidad fuera de lo común, llenando de luz incluso los pasajes más tristes y aterradores que os podáis imaginar. Dotando de belleza a lo horrible, obligándote a parar a respirar…

“Lo que mueve el mundo” es una novela triste y hermosa a partes iguales, esperanzadora a pesar de la pena,  obligada para aquellos que saben disfrutan del simple acto de leer y enredarse en las palabras, para los que saben dejarse llevar por las letras. En la novela de Uribe se habla del amor, de la ausencia, de ésas cosas grandes de la vida, pero de forma sencilla, íntima, como si te las contaran al oído.  Ojalá siempre hubiera alivios tan efectivos para las noches en vela…

martes, 22 de diciembre de 2015

Reto Ciudades con Libro

Aunque este año no quiero meterme en retos que condicionen mis lecturas, no puedo decir que no a este Ciudades con libro con nos proponen desde los blogs El búho entre libros y Leyendo en el bus. Podéis consultar las bases pinchando en el banner, además de las bases de un apetecible sorteo.


Aquí iré enlazando mis reseñas y ciudades:

1.  "El secreto de Vesalio". por Jordi Llobregat. 
Ambientado en la Barcelona de finales del siglo XIX. (4)

2. "Hormigas en la playa", por Rafa Moya.
Ambientada en la Barcelona actual. (3)

3. "El aroma del crimen", por Xabier Gutiérrez.
Ambientada en la ciudad de San Sebastián. (3)

4. "El faro del silencio", por Ibon Martín.
Ambientada en Pasaia, País Vasco. (5)

5. "La fábrica de las sombras", por Ibon Martín.
Ambientada en Orbaizeta, Navarra. (5)

6. "Orígenes secretos", por David Galán Galindo.
Ambientada en Madrid. (5)

lunes, 21 de diciembre de 2015

"No está solo", por Sandrone Dazieri.

Niños que desaparecen, investigadores atormentados y un ritmo endiablado. A primera vista, nada nuevo bajo el sol. Pero hay algo en la novela de Dazieri que ha hecho de ella el mejor thriller que ha caído este año en mis manos. Y es que el italiano coge todos ésos elementos tan propios del género y los estira hasta el paroxismo, regalándonos un par de protagonistas con una personalidad brutal que sostienen una trama enrevesada hasta la extenuación. Y lo hace, sin embargo, de forma que el lector no se siente forzado ni avasallado. Vaya, que no cansa.

Parece obligado que haya, en este tipo de historias, una pareja de investigadores en el que uno de ellos sufra incansablemente por algo que le ocurrió en el pasado. Rizando el rizo, aquí tenemos a dos protagonistas que están para que los aten. Por un lado Colomba Caselli, chica dura, policía curtida y mujer atormentada por lo que llaman El Desastre. Su compañero de fatigas será Dante Torre, tan genial como insufrible, claustrofóbico, maniático, obsesionado con el café y con El Padre, que le mantuvo secuestrado en un silo durante toda su niñez. ¿Alguien da más?

Pues sí, hay más. Porque la investigación que se llevan entre manos nos conduce de giro en giro, con una acción perfectamente dosificada. Los capítulos se beben a sorbos cortos, el licor es fuerte pero no empalaga y uno siempre acaba pidiendo otro. Lo malo ya lo sabéis, podéis acabar ligeramente mareados si se os va la mano. Hay que tomarse el tiempo necesario entre las tomas para digerir cada nuevo paso en la investigación y no acabar abrazado a la caja de aspirinas.

“No está solo” es una de ésas novelas de ritmo endiablado, febril, no especialmente novedosa en ningún aspecto pero que a pesar de ello, funciona como un mecanismo de relojería y acaba conquistando al lector gracias al desarrollo de dos protagonistas con personalidades muy marcadas y una química brutal que se palpa desde los primeros compases. Si os gusta el thriller, la tenéis que leer. Sin más.


domingo, 20 de diciembre de 2015

Sorteos (II)




Sorteo conjunto navideño en los blogs La orilla de los librosLeer es viajarViviendo en nuestro cuentoHappiness LifeEvasión en palabras y Biblioteca de Ro.
Hasta el 31 de Diciembre.
Bases.





Sorteo conjunto en los blogs Historias de algodón, Marcapáginas de libros y En un rincón de mi aula de infantil.
Hasta el 23 de Diciembre.
Bases.




En el blog 1000 y un libros y reseñas, sorteo navideño internacional de un libro a elegir en BookDepository.
Hasta el 31 de Diciembre.
Bases.







Sorteo cumpleaños en el blog de Lectora de 1994.
Hasta el 1 de Enero.
Bases.




Los blogs Adivina quien lee y Planeta Eris están de sorteo navideño.
Hasta el 31 de Diciembre.
Bases.






Libros que voy leyendo celebra la Navidad sorteando un lote de libros.
Hasta el 2 de Enero.
Bases.






Sorteo invernal en el blog Mi tarde junto a un libro.
Hasta el 8 de Enero.
Bases.







El blog Libros que voy leyendo sortea un Kindle Paperwhite.
Hasta el 5 de Enero.
Bases.







Carla y Teresa, nuestras queridas lideresas, nos invitan a leer "Promesas de arena" de Laura Garzón.
El sorteo estará en marcha hasta el 26 de Diciembre.
Bases.







Sorteo Navideño 2 en el blog Letras, libros y más.
Hasta el 16 de Enero.
Bases.

jueves, 17 de diciembre de 2015

"Emma", por Jane Austen.

Confieso que nunca pensé publicar esta reseña. Me comprometí en su día a leer “Emma” a propuesta de Carmen, del blog Carmen y amigos, pero el tiempo, las páginas y las circunstancias se me echaron encima. Acabé la novela con sensaciones encontradas, sin saber todavía si me había gustado o no, y con el plazo terminado para contar mis impresiones. Pero resulta que Carmen ha tenido a bien concedernos una pequeña prórroga a las rezagadas y aquí estoy, poniendo en orden mis ideas…
Confieso que ha sido este mi primer encuentro con Jane Austen, e imagino que ha de ser imperdonable llegar a estas edades, con tantas páginas a las espaldas, sin haber tocado a la gran dama de la novela inglesa. Pero que es …

Confieso que me cuestan los clásicos más clásicos. Aún más si se encuadran dentro de géneros que ya de por sí se me hacen bola. Porque una cosa es Poe, y otra cosa es Jane Austen. Gatos negros bien, pero la Regencia la llevo regular.

Confieso que dudé de mi capacidad de terminar “Emma”. Sin entrar en el terreno de las circunstancias personales, “Emma” se me atragantó en algún momento de su desarrollo central y logró exasperarme. No lancé el libro por la ventana porque era una edición preciosa, ilustrada y deliciosa de ésas que hace Alba Editorial. Pero si llego a tener entre manos una edición de bolsillo, de ésas de andar por casa, habría arrancado sus páginas, cuan heroína victoriana, y habría gritado que me dejasen a mí casarme con el señor Knightley antes de sucumbir al vahído. Por suerte no lo hice, y al final casi sentí algo parecido al cariño por la insufrible señorita Woodhouse. Porque…

Confieso que Emma me ha parecido el colmo de lo insoportable. La chiquilla aún en su ser todas las cualidades que detesto en una persona. Quizá parte de la culpa es mía, porque esperaba encontrar, en mi encuentro primero con Jane Austen, algo más de drama y mucho menos de chascarrillo. Pero resulta que la inglesa tenía un estupendo sentido del humor, y esculpió un personaje con el que, estoy segura, se divirtió muchísimo. No tanto el lector, que termina superado por los tejemanejes y la soberbia de Emma. Muchas páginas han de pasar para que se siembre la semilla del afecto, y otras tantas para que uno entienda que Emma es lo que es, con sus circunstancias, y que quizá no le quedó más remedio que ser así.

Confieso que todo lo contrario me ha ocurrido con su padre, el tierno y gruñón señor Woodhouse, siempre al borde del colapso y la enfermedad mortal, víctima potencial de cualquier corriente mal soplada. Tendrá mucho que ver que me ha recordado mucho a una personita muy mayor y muy asustada con la que convivo cada día, y se me ha antojado todo ternura.
Confieso que he atisbado en “Emma”, a pesar de lo que me ha costado leerla, las bondades que esperaba hallar en la literatura de Jane Austen: su prodigiosa construcción de los personajes y la deliciosa ambientación de la vida inglesa durante la época victoriana. Y es que aquí, el lector tiene la fortuna de que Emma sea mujer de noble cuna, y a través de ella vislumbramos los quehaceres de las damas de la época: paseos bajo la sombrilla, visitas de cortesía, bordados y cenas de gala.


Confieso que he terminado alegrándome de haber leído “Emma”. Primero, por haber salido del área de confort para adentrarme a una historia que está en las antípodas de mis lecturas habituales. Y segundo porque me ha dado pie a querer continuar leyendo a Jane Austen, aunque con otro título. ¿Me recomendáis alguno? 

lunes, 14 de diciembre de 2015

"El final del Ave Fénix", por Marta Querol.

“Otra noche más. Tal vez fuera la última. Envuelta en la luz mortecina de aquella habitación la veía respirar desde mi cama, gemela a la suya, con esa dificultad propia de quien está llegando a su final, pero con la determinación de quien nunca se ha rendido.”

Con estas tres líneas comienza “El final del Ave Fénix”, de Marta Querol. Un prólogo que merece, por sí solo, la lectura de las más de 500 páginas que componen la novela. Un puñado de páginas iniciales absolutamente sobrecogedoras, tristísimas, bellas. Asistimos con Lucía, de su mano, a la agonía de Elena, su madre. Un instante universal, comprensible, imaginable y doloroso para cualquiera, narrado con una deliciosa delicadeza. Terminé ésas primera páginas con lágrimas en los ojos y realmente tocada, pero también movida por la curiosidad necesaria para afrontar el viaje al pasado, a la historia de Elena Lamarc, esa pobre niña rica que, como el Ave Fénix, se verá obligada a resurgir una y otra vez de sus cenizas.

Elena Lamarc nace en los años previos a la Guerra Civil, en el seno de una familia rica pero profundamente infeliz. Marcada por su condición de hija no deseada, Elena se empeña en abrirse camino en la vida por sus propios medios en un tiempo en el que las mujeres estaban llamadas a dedicarse a sus labores. Su camino se cruzará con el de Carlos Company, y entre ellos surgirá una relación complicada, difícil, apenas salpicada de romanticismo.

No es Elena Lamarc un personaje amable, con el que lector sienta la necesidad de empatizar, a pesar de sus miserias. Quizá porque ella misma se resiste a ser una víctima de su tiempo y sus circunstancias, y las mujeres fuertes, con demasiado carácter, no gustan en general. A mí sí me inspiró mil sentimientos, a pesar de su aparente frialdad y fortaleza. Sentí pena por ella, sentí rabia, a veces no la entendí. Pero la vida, a veces, nos forja un carácter que no es el más agradable, pero sí el único posible.

“El final del Ave Fénix” es una historia que, a pesar de dedicar gran parte de su narración a contarnos una historia de amor, apenas nos deja algún instante de romanticismo. La relación entre Carlos y Elena está demasiado marcada por su tiempo, por los negocios y la soberbia. A ratos, lo reconozco, eché de menos un pequeño bálsamo, algún instante en el que todo resultara menos áspero, menos duro.

Contado así, quizá no estoy incitando precisamente a su lectura. Pero no me entendáis mal. Todo lo contrario. Me ha encantado la forma de contarlo de Marta Querol, la fortaleza y la fuerza que se desprenden de las páginas de su novela. Pero es una novela para leer con el cuerpo confortado y buen ánimo, sin prisa ni prejuicios. 

jueves, 10 de diciembre de 2015

Amigos Aliados e Invisibles




Aunque últimamente ando muy metida en mi vida a este lado de la pantalla, hay iniciativas a las que cuesta resistirse. Y es que a nadie le amarga un dulce, ¿verdad?
Por eso, quiero formar parte de la propuesta que Carla y Teresa nos hacen: los Amigos Aliados e Invisibles. En el enlace podéis consultar las bases.

Supongo que ahora toca contar algo de mí para facilitarle la tarea a mi amigo aliado e invisible. Pues mira, amigo, soy una chica fácil. Me gusta casi todo. Y no sólo los libros.

Adoro todo el material escolar, las libretas, los clips, los post-it, los bolígrafos, los lápices... Todo.
Adoro el chocolate. No discrimino marcas, ni sabores ni proporciones de cacao.
Mi abuelo dice que tengo muy buena tijera, que ya quisiera él. Que todo me lo como y todo me sienta bien.
Me gusta mucho el cine y las series de televisión aunque últimamente en mi casa sólo vemos Peppa Pig. Total, para como está el mundo...
Me gusta mucho el color azul, casi siempre llevo algo encima de ese color.
Me gusta conducir, pobre de mí si no me gustara, paso muchas horas al volante por carreteras estrechas y empinadas para ir a dar clase a niños de distintos niveles que viven en aldeas apartadas.
Me gusta la música de forma casi obsesiva, escucho casi todo. Mi hermano dice que no encajo en ninguna tribu: los rockeros se avergonzarían de verme emocionarme con los discos de Vetusta Morla y los modernos se escandalizarían de mi amor por Bunbury.
Soy muy mala cocinera pero me encantan los trastos propios de la cocina: latas, botes, tazas...
Soy muy friolera, tengo frío casi siempre, así que en casa tengo una cantidad brutal de mantas, ponchos, bufandas, gorros y demás. Mi lugar favorito de la casa es donde esté el brasero.
Una de las cosas que más me gustan en este mundo son las sorpresas, así que amigo aliado, ¡sorpréndeme! :)



martes, 8 de diciembre de 2015

Sorteos (I)


Fesaro, de Libros en el petate, nos ofrece la posibilidad de ganar dos lotes de las novelas de M. J. Arlidge que tanto se han comentado por la blogosfera.
Hasta el 9 de Diciembre.
Bases.






En el blog Adicción literaria, sorteo de un ejemplar de "Electro" de Javier Ruescas y Manu Carbajo.
Hasta el 15 de Diciembre.
Bases.





El blog Bookeando con Mangeles nos invita al sorteo de 2 packs de M. J. Arlidge.
Hasta el 13 de Diciembre.
Bases.







También sigue activo en el blog de Mangeles el sorteo de "Las puertas del paraíso" de Nerea Riesco.
Hasta el 11 de Diciembre.
Bases.

domingo, 6 de diciembre de 2015

Las semanas que nos esperan (63)

No sé cómo serán las semanas que nos esperan.
Las pasadas han sido un caos. Pero la tormenta va amainando y enderezamos el rumbo.
Aún nos quedan horas de salas de espera, alguna incertidumbre, una Navidad que será difícil pero que viene también llena de ilusión. A las ausencias se contrapone la voz de este pequeño que corretea por aquí, que ya se ha enterado de que un señor de rojo, con barba blanca, anda dispuesto a traerle lo que pida. Cuentos, perros y excavadoras ha pedido, alimentando el caos.

No sé si atreverme a preguntar cuánto me he perdido. Al ritmo que surgen las lecturas conjuntas, probablemente lleve una docena de retraso. ¿Me ponéis al día? Sólo de lo que se viene aquí en adelante, contadme cosas bonitas, prometedoras.

No sé tampoco qué pasará con este rincón cuando acabe el año. Por el momento me he propuesto sacar las reseñas que tengo pendientes y ver si puedo rematar algún reto. Iban a buen ritmo pero en las últimas semanas se me han roto los pronósticos. Quiero seguir contándoos lo que leo, y mi intención es hacerlo aunque sea de forma errática y sin demasiados compromisos. Ya veremos, porque soy débil y siempre me acabo enredando.

Espero poder pasar a hacer una visita a algunos blogs de ésos que me gusta frecuentar. Será cuando se pueda, pero será, a ver si me hago una lista de deseos apañadita para repartirla entre mis conocidos en Navidad, que no diga que no soy una chica práctica.

Nos leemos.

Abrazos.


domingo, 22 de noviembre de 2015

La semana que nos espera (62)

Estoy leyendo...


¿Sabéis ese momento en que has terminado una novela que te ha gustado mucho, mucho, y no consigues encontrar nada que sientas que vaya a estar a la altura? Pues en ese compás de espera estoy.
Mientras elijo lectura nueva y coqueteo con varios comienzos, voy leyendo los relatos de "La librería a la vuelta de la esquina" que me están gustando mucho, cada cual muy en la línea de su autor.



Reseñas


Ha sido este mi primer año participando en retos literarios y tengo que reconocer que me han traído un montón de alegrías. Buscando un autor por la letra Q tuve la fortuna de toparme con Marta Querol y su primera novela, "El final del Ave Fénix". Una historia que desde el primer segundo te deja el corazón en un puño y que he disfrutado mucho, mucho.






Sorteos



Los blogs Books & Co. y Libros en el petate nos invitan a leer los nuevos premios de novela Ateneo de Sevilla 2015.
Podéis participar hasta el 24 de Noviembre.
Bases.







La Página 17 sortea un ejemplar de "Al pie de la escalera" de Lorrie Moore.
Hasta el 27 de Noviembre.
Bases.





Copiando libros sortea 2 ejemplares de "Vestidos de novia" de Laura Balagué.
Hasta el 27 de Noviembre.
Bases.









En el blog Mi corazón y yo, sorteo de un ejemplar de "El mundo secreto de Basilius Hoffman. El ladrón de sueños" de Fernando N. Cimadevila.
Hasta el 30 de Noviembre.
Bases.

jueves, 19 de noviembre de 2015

"Erebos", por Ursula Poznanski.

Me hago mayor. La copita de vino relajada le ganó la partida al cubata de después y ahora, incluso me gustan los domingos, en lo que ya cambié la resaca por la manta. Hasta hace muy poco, disfrutaba con una enana colando un puñado de novelas juveniles entre mis lecturas anuales. Y ahora, en noviembre, me doy cuenta de que en todo este año no he leído ninguna. El mes temático me pareció la excusa perfecta para ponerme a ello, y dado que hace nada que había estrenado con Ursula Poznanski y me había gustado su estilo, decidí darle una oportunidad a una de sus novelas juveniles, “Erebos”, publicadas previamente a la saga de novela negra protagonizada por Beatrice Kaspary. Y me he sentido tan mayor…

En los institutos de Londres empieza a circular un juego informático llamado Erebos. Las reglas son estrictas: juegas siempre solo, tienes una sola oportunidad y no puedes hablar con nadie de ello. La adicción a Erebos se extiende como la pólvora y las pruebas que el juego exige empiezan a afectar a la vida real. Si estás dentro, malo. Si estás fuera, peor.

Me atrajo de “Erebos”, sobre todo, un planteamiento que me recordó a “La tienda” de Stephen King. Esa especie de efecto mariposa que se crea cuando alguien realiza un acto, a primera vista inocente, y sus consecuencias tienen lugar en otro espacio. También me recordó Erebos a aquellos tiempos de instituto en los que los juegos de rol, amigos, eran el mal. Corrían los noventa, éramos menos sofisticados pero teníamos nuestras propias fobias.

El problema es que todo lo que me condujo a la lectura de “Erebos” fue un error. La relevancia del juego en la vida real toma protagonismo demasiado tarde en la trama que teje Poznanski. Además, pasaron los noventa y yo me he hecho mayor. Igual se me pasó el arroz de la novela juvenil. O es que Suzanne Collins puso el listón muy alto dentro del género. Yo qué sé.

La cuestión es que no me he encontrado cómoda leyendo “Erebos”. Se me ha hecho larga y repetitiva, le ha faltado dinamismo y algo más de carácter a sus personajes. Y además, hay una historieta de amor más edulcorada que la Coca Cola que no me habría creído ni en los noventa, con todo el pavo encima y bajo el influyo de la música de los Backstreet Boys. Ni por ésas.

La cuestión es que te la recomendaría solo si tu edad te la permite, si nunca has llevado hombreras y aún bebes Fanta en los cumpleaños. No es de ésas novelas juveniles que valen para mayores. Hay demasiados elfos, demasiadas taquillas en poblados pasillos de instituto, demasiado genio informático, demasiado azúcar. Demasiado para mí, que hace tiempo que me pasé al café solo con sacarina.


domingo, 15 de noviembre de 2015

La semana que nos espera (61)

Estoy leyendo


"No está solo", de Sandrone Dazieri, os va a encantar. En serio. Si os gusta el thriller, tenéis que leerla ya. Llevo un poquito más de la mitad y sospecho que va a ser mi lectura del año dentro de su género. Dos personajes explosivos dentro de una trama retorcida y entretenida a rabiar. Se nota que me está gustando, ¿verdad?
También ando a trancas y barrancas con "Emma", de la que apenas he leído un par de páginas esta semana.

Reseñas



Esta semana os traigo mis reseñas para el mes temático de la novela juvenil e infantil.
"Erebos", de Ursula Poznanski, me ha hecho sentirme un poco mayor. Lo cierto es que no he terminado de disfrutar de ésa ambientación de instituto y de una trama que, a mi parecer, se alarga demasiado. A pesar de ello, el planteamiento inicial es bueno y quizá pueda seducir a algunos lectores.
Os cuento más en la reseña.






Sorteos




Sorteo "Tres muertes en Estambul", de Paco Granado.
Bases.







Sorteo primer aniversario en Lectora Indomable.
Hasta el 16 de Noviembre.
Bases.





Sorteo 4º aniversario en Atrapada en unas hojas de papel.
Hasta el 20 de Noviembre.
Bases.






Teresa, de Leyendo en el bus, y Pedro, El búho entre libros, sortean un ejemplar de "La extraña historia de Maurice Lyon" de Oriol Nolis.
Hasta el 22 de Noviembre.
Bases.


Los blogs Te deseo un libro, Viviendo entre palabras y Leer es viajar sortean un ejemplar de "Infección" de Robin Cook.
Hasta el 26 de Noviembre.
Bases.





martes, 10 de noviembre de 2015

"En la piscina vacía", por Félix Sabroso.

“En la piscina vacía” aborda, una vez más, el mito del escritor de éxito bloqueado, incapacitado para hilar las letras que, además de darle de comer, le exorcizan los demonios. La novela de Félix Sabroso nos ofrece una versión elaborada con una prosa compleja y muy reflexiva. Una apuesta arriesgada que no ha cuajado entre los lectores que participamos en su lectura. Y aquí estoy, intentado contaros, después de las decenas de reseñas no demasiado positivas que habréis leído, qué me ha parecido a mí. Y no sé por dónde empezar…

Es difícil reseñar cuando una novela te ha gustado mucho, del mismo modo que cuesta afrontar el cómo y de qué forma vas a decir que no te ha gustado nada. Pero también tiene su miga cuando no lo sabes. Y eso me ha pasado. Que no lo sé.

Reconozco que no me resultó demasiado molesta ésa prosa tan densa, tan poblada de micro reflexiones, pequeñas en tamaño y letras pero, casi constantemente, abultadas de significado. Lo que chirría, conforme uno va avanzando por la trama que nos plantea Félix Sabroso, es que ése estilo no casa con la historia que nos está contando. No puedes ahondar donde no hay profundidad para hacerlo. Así de sencillo, así de complicado.

La trama del escritor asediado por la culpa se desinfla por capítulos, el lector avispado ve venir el desenlace a distancia, y mientras la historia hace aguas, las formas siguen siendo las de una gran obra. Forma y contenido se desentienden el uno del otro, y el resultado es una novela extraña, curiosa más por cómo está escrita que por aquello que tiene que contar. Y a pesar de ello, contiene unas cuantas píldoras de ésas de señalar con pegatinas de colores que me han gustado mucho. Félix Sabroso habla con gusto y mucho tino de temas como la soledad, el sentimiento de culpa, las ansiedades que nos ponen patas arriba el día a día. Y ahí sí he disfrutado, de pleno, de lo que el autor quería contar.

“En la piscina vacía” es una novela para lectores curiosos, también para ésos que valoran la forma sobre el fondo o para aquellos que quieran romper con sus lecturas habituales. 

viernes, 6 de noviembre de 2015

"Estricnina", por Mercedes Sáenz.

“A los once años yo era un niño huérfano de madre. Mantenía intactas, sin embargo, la sonrisa y la inocencia. Pero leer aquella carta me convirtió en el hijo de una mujer asesinada y vengar su muerte, en un homicida.”

Así da comienzo “Estricnina”, asestando un puñetazo brutal al lector, contándole a las claras que aquel que te contará la historia, tu hilo conductor, tu narrador, es un asesino. Sus motivos también se exponen en las primeras páginas. Sin embargo, esa contundencia inicial da paso, muy pronto, a una historia mucho más sosegada y costumbrista, plagada de referencias a la niñez y la inocencia.

Ignacio es un tipo anodino, un hombre gris como su pasado, gris como su repentina transición a la madurez cuando descubre que el cura para el que ejercía de monaguillo fue el asesino de su madre. En un arrebato de ira, Ignacio acaba convirtiéndose en el verdugo del párroco. Años más tarde, el azar le lleva a reencontrarse con Adeline, la niña francesa que veraneaba en su barrio. Y al volver a ella, ha de retornar también a su pasado.

Contada en dos líneas temporales alternas, me ha parecido especialmente lograda la más antigua de ella, la que se ubica en la niñez del protagonista en Logroño. Quizá porque la ambientación resulta entrañable para una niña de pueblo como yo, que también jugaba en la calle Datrás y Dalante. Mercedes Sáenz logra dibujar con mucho acierto a esa ciudad pequeña, con aroma a pueblo, en el que las beatas conforman casi un movimiento social que hace y deshace, que todo lo conoce.

No me ha entusiasmado tanto la línea temporal ubicada en la actualidad, quizá porque toda ella se impregna del carácter deslavazado de Ignacio. Me ha parecido que la puesta en marcha de los engranajes que conducen al protagonista hacia su pasado resulta algo forzada, plagada de pequeñas casualidades y de algún comportamiento que no he terminado de entender.

El estilo de la autora me ha sorprendido gratamente, me ha parecido que su prosa era la de alguien con más oficio y no parece, en ningún caso, la propia de una primeriza en esto de las letras. Desprende además un aire de nostalgia que casa a la perfección con la historia que nos está contando. El único pero que le pondría es que he encontrado ciertas expresiones que me han resultado chocantes, quizá porque introducen una nota de humor que me sonaba discordante con el resto.

“Estricnina” me ha resultado una lectura grata, bien narrada y tejida, ambientada entre Logroño y Mérida, dos parajes que la literatura patria no frecuenta con asiduidad y que quizá, por eso mismo, me ha resultado tan agradable transitar. A pesar de algunos aspectos a pulir, me quedo con la sensación de que estamos ante una autora a la que hay que seguir la pista.